
Este es un musical con más virtudes que defectos. No tiene las ínfulas de La La Land, ni la espectacularidad de Moulin Rouge, ni las canciones de Sonrisas y Lágrimas, ni el dramatismo de los Miserables, y sin embargo funciona razonablemente. Para empezar tiene una duración limitada, lo que frente a todas las citadas le da una ligereza muy atractiva. El guion es muy simple y lineal, lo que facilita su digestión.
Su principal baza es Hugh Jackman. En mi opinión, este tipo es el mejor actor-showman de su generación. Es muy carismático, canta con estilo muy eficaz y transmite múltiples emociones, particularmente la alegría, de una manera contagiosa. No llega al nivel de su Jean Valjean (qué vergüenza que no le dieran el Oscar) pero es un chute de vitalidad para toda la audiencia que se agradece mucho. A su lado, el resto de actores no desentona.
Resumiendo, película musical, familiar, de duración limitada, de guion simple y con protagonista carismático que derrocha simpatía. No se ganará a la crítica ni arrasará en festivales, pero intuyo que dejará muy buen recuerdo en los espectadores que acudan a verla sin grandes pretensiones.